lunes, 19 de noviembre de 2012

"LOS OJOS DEL FRANQUISMO" 20 DE NOVIEMBRE

Por Pedro Taracena




LOS OJOS DEL FRANQUISMO 

La mordaza de la Transición impuesta al pueblo español, pretendía conseguir que nos olvidáramos de los crímenes del franquismo y así quedarían impunes. Los herederos legítimos de Franco impusieron de forma sutil, camuflando su intención de perpetuarse en el poder, el llamado consenso, al cual le otorgaron toda clase de aciertos y bendiciones. La democracia formal llegó pero fue una democracia vigilada por los ojos del franquismo. Treinta y siete años después de la desaparición del Caudillo de España, que lo fue por la Gracia de Dios, los hijos de la versión española del fascismo y del nacionalcatolicismo, fieles a los principios del Movimiento Nacional defendido por aquel fratricida 18 de Julio, son los actuales gobernantes constitucionales de nuestra querida España. Todo sigue “atado y bien atado”. El principal partido de la oposición cómplice de aquel perverso consenso, no tiene legitimidad para defender a los españoles de los atropellos franquistas. Cuando pudo no lo hizo;  condenando por ley la dictadura, el reconocimiento de la legitimidad de la República; conmemorando su efeméride; obligando al Rey de España que secunde estas iniciativas; constriñendo al franquismo al ostracismo e ilegalidad más absolutas; penando el más mínimo atisbo de apología de la dictadura.  Los ojos del franquismo han llegado demasiado lejos. A los socialistas solamente les queda lamentar sus propios errores, además de algunos pactados con los herederos del dictador: reforma de la Constitución en contra de la voluntad de los españoles, mutilar el principio de Justicia Universal de la legislación española, homologarse con la Europa de los mercaderes, usureros, defraudadores de hacienda y banqueros ladrones y criminales, mencionando los tres vetos que han puesto a la reforma de la ley que provoca los sangrientos desahucios. Además el socialismo español ha mantenido los perversos y anticonstitucionales acuerdos con la Santa Sede, cómplice de mantener el régimen de Franco y ahora el nacionalcatolicismo. Los ojos del franquismo están en “todos” los medios de comunicación comerciales y públicos, “todos”. Salvo escasos tertulianos francotiradores del progreso y la información de La Sexta. Y todos los partidos, nacionales o nacionalistas, a excepción de la izquierda que huye de colocarse el prefijo “centro”, por activa o por pasiva, pertenecen al santo consenso que se gestó bajo los ojos del franquismo, yugo que les coloca en difícil situación de retorno a la democracia real. El centro es la huída del franquismo hacia su eterno viaje a Ítaca, lugar donde ni pretenden llegar. El espectro político actual es complejo pero fácil de clasificar: El poder absoluto está en las mismas manos que estuvo en aquella tarde aciaga del 17 de julio de 1936: el capital, la Iglesia, los empresarios (antiguos caciques), la monarquía y los políticos lacayos haciendo comparsa. Este lenguaje es demagogia a los ojos de los franquistas, pero no tardaremos de asumirlo para que nuestro lenguaje refleje “vivir en la verdad”, como escribe Vaclav Havel en su libro El poder de los sin poder. La derecha franquista en contra del pueblo: sindicatos, funcionarios, trabajadores por cuenta ajena, estudiantes, pensionistas, dependientes, jueces, fiscales, abogados, pequeño y mediano empresario… La sombra del franquismo es alargada y ante los ojos del franquismo nada queda oculto. La fractura social se ha consumado. La creciente desigualdad entre pobres y ricos es un hecho patente en nuestra sociedad. Estamos en los prolegómenos de la guerra civil, que no se rasguen las vestiduras los hipócritas, un enfrentamiento sin bombas ni pistolas, pero sí con sangre, miseria, pobreza, hambre, paro, desahucios, frustración juvenil y ausencia total de futuro. La Europa del Norte es el verdugo de La Europa del Sur y los franquistas han traicionado a su pueblo, escribiendo al dictado de Merkel la sentencia de muerte de su propio pueblo. Esta demagogia no mata la suya sí…


¡¡LA VERGÜENZA NACIONAL!!

lunes, 8 de octubre de 2012

EL SEXO Y EL PARTIDO POPULAR

Por Pedro Taracena Gil



Primera parte
Para comenzar es improbable que alguien sepa a ciencia cierta cuál es la ideología de la derecha española. Lo que no alberga ninguna duda es que es una fuerza política emanada del franquismo, cuya dinastía está encabezada por el mismísimo Francisco Franco. Caudillo de la dictadura que lo fue por la Gracia de Dios. Así constaba en las mondadas de la época. El digno sucesor del dictador fue Manuel Fraga, falangista y ministro estrella del gobierno de la  dictadura. Falso converso a la democracia constitucional. Encabeza la segunda  generación del neofranquismo, José María Aznar, soldado insigne de la unidad de la patria; perpetuando el nacionalcatolicismo y el nacionalsindicalismo, con la  creación una institución para pensar España. FAES, Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales. Esta escuela del pensamiento hispano nutre de ideas al tercero de los líderes que encabeza la generación de políticos que han de dar respuesta a los problemas de la España del siglo XXI. Aunque la Constitución Española vino a cerrar la ilegitimidad del franquismo y restablecer el Estado de Derecho, el Rey de España y el Partido Popular hacen causa común y no condenan a Franco y su dictadura. La condena del régimen anterior lejos de restarles legitimidad, el no hacerlo, les hace cómplices del genocidio y les resta credibilidad moral para propiciar la reconciliación de los españoles. Nuestra Carta Magna es una de las constituciones más progresistas del mundo, y está cimentada en la Declaración Universal de los derechos Humanos. Además no es confesional y determina que el Estado es laico. No obstante, el Rey de España y el Partido Popular están más obsesionados con la ruptura de España por parte de los que desean la autodeterminación, que restablecer la Memoria Histórica; quedando impunes los crímenes de la dictadura. La naturaleza de los populares no les permite condenar a quien consideran padre fundador de su ideología y digno de ser elevado a los altares. Pero el Rey no tiene un solo motivo legal, legítimo, político, constitucional y moral para negarse a condenar la dictadura. Más aún, debería reconocer la legitimidad de la República, cuya constitución estuvo refrendada por el mismo pueblo español que legitimó la corona que ciñe sus sienes. Es anacrónico que todavía vaya de la mano del PP por la historia del franquismo. La Iglesia es la otra institución que tuvo arte y parte en la dictadura, y materializa la alianza trono altar y el maridaje Iglesia Estado, que el gobierno de Rajoy pretende mantener de facto, al margen de la Constitución. Vemos cómo Rajoy gobierna al margen de los valores constituciones.



EL SEXO Y EL PARTIDO POPULAR
Segunda parte
Para el Partido Popular la libertad sexual, lejos de ser un derecho natural, fundamental y constitucional, es un pecado visto bajo el prisma de la moral católica. Son muchas las leyes que los gobiernos más progresistas han legislado, alcanzando cotas muy superiores a otros países de nuestro entorno. El PP en materia de Educación mantiene y financia la segregación por el sexo, en los colegios de la Iglesia, más concretamente del Opus Dei. Es hipócrita mantener que no hay discriminación porque la motivación sea el rendimiento escolar. Y el ministro Wert así lo defiende. Pero la moral religiosa impone la separación para evitar las posibles relaciones sexuales prematuras. Además la educación sobre la libertad sexual ha sido eliminada; suprimiendo la asignatura de la Educación para la Ciudadanía. No obstante, cuando los jóvenes lo desean mantienen relaciones sexuales y tienen para ello los anticonceptivos, y en caso de imprevisto, la píldora del día después. A pesar de estar legalizada, algunos farmacéuticos ejercen la hipócrita objeción de conciencia. El tener hijos es un derecho, no una obligación, y pueden ir por caminos diferentes la sexualidad y la procreación. En este tema, Gallardón, el protodiácono de la moral, se propone imponer a las mujeres la voluntad de los obispos. Tampoco miran con buenos ojos que tengamos una ley de divorcio con efecto rápido. Y donde las espadas están en alto es que en España solo exista un matrimonio, símbolo real de la igualdad. La legislación sobre la familia constituye un gran avance, donde se contemplan tantos tipos de familia como los sentimientos, el cariño y el amor permita. Para el PP y la Iglesia sólo las imitaciones de la Sagrada Familia, son la verdadera  y genuina familia, el resto son otra cosa. Este cinismo lo demuestra el propio  Rajoy cuando declara que su disconformidad sólo está en el nombre. Este ambiguo personaje sabe que no es un problema de denominación, es que la Iglesia lo condena. En todas las leyes donde el Gobierno está restringiendo los derechos, detrás está el sexo. Es un disparate y un esperpento, que los religiosos célibes y las vírgenes, digan cómo tienen que comportarse los laicos, que libremente se realizan sexualmente. En este peligroso terreno el PSOE ha cedido demasiado terreno. Debía de haber denunciado los acuerdos con la Santa Sede contrarios a la Constitución, y haber dejado a la Iglesia con el rango de una ONG. Los españoles no deben nada a esta institución religiosa. La iglesia fue corresponsable del genocidio de Franco y lejos de pedir perdón y renunciar a sus privilegios, están imponiendo el anacrónico nacionalcatolicismo.

martes, 28 de agosto de 2012

LA AMORALIDAD DEL FRANQUISMO POPULAR




El Águila de San Juan de la Santa Cruz del Valle de los Caídos

Por Pedro Taracena Gil

El Partido Popular heredero genuino del franquismo, no está legitimado para exigir a ETA que pida perdón a las víctimas por los crímenes cometidos en la era democrática. Como españoles por supuesto que sí, pero no como franquistas continuadores del pensamiento del nacionalcatolicismo; aglutinador de lo más fanático de la religión y lo más podrido del capitalismo. Perseguir a la izquierda abertzale por hacer apología del terrorismo, cuando los franquistas-populares mantienen símbolos y honores del horror de la dictadura, es un ejercicio de hipocresía histórica. El Partido Popular Franquista descalifica  a todo el mundo abertzale por su vocación legítima de autodeterminación, y porque expresamente no condenan los secuestros, crímenes y extorsiones de ETA. Pero los populares herederos de Franco y Fraga, no condenan la dictadura emanada de una guerra provocada por unos asesinos golpistas, y esto supone una inmoralidad flagrante. Si execrables son los crímenes de ETA no le van a la zaga, los crímenes de lesa humanidad del franquismo. Es más, la  mayoría de los crímenes terroristas, han sufrido un proceso judicial, acumulan condenas firmes y están en prisión. Sin embargo, los crímenes del franquismo han quedado por ahora impunes, por obra y gracia de la nefasta y fraudulenta transición. Los franquistas nunca abandonaron el poder, solamente acometieron una operación camaleónica de camuflaje bajo las formas y apariencias democráticas. Pero cuando el franquismo ha llegado al Gobierno, ya sin El Caudillo que lo fue por  la Gracia de Dios, han exigido a los terroristas lo que ellos no han cumplido. Que es condenar su pasado, entregar las armas y renunciar a la doctrina fascista; adaptándose a la Constitución Española. Los gobiernos que de la derecha franquista han sido, no han plasmado en una sola ley los derechos constitucionales de los españoles, más aún, han interpuesto recursos de anticonstitucionalidad a las iniciativas de la izquierda. La conducta de todos y cada uno de los auténticos franquistas que integran el actual Partido Popular, es manifiestamente amoral. Es un esperpento hispano monumental por su recalcitrante cinismo. Bajo el disfraz de la Constitución, se oculta el maridaje Iglesia Estado y la alianza trono altar. Y revestidos de esta infamia predican por doquiera que vayan, su buena nueva de defensores de las víctimas del terrorismo; olvidando con mala fe a las  víctimas del terrorismo oficial del general Franco y del ministro Fraga Iribane. El sátrapa mayor mandaba asistido por la gracia de Dios y el último de los acólitos hace las cosas como Dios manda…

sábado, 21 de julio de 2012

QUÉ HUBIERA PASADO SI…




Por Pedro Taracena Gil

El gobierno que en la actualidad soporta España es indiscutiblemente legal, democrático, pero también es fácil de constatar que es un fraude ante su propio electorado y  además, a todas luces plagado de injusticias. Es un gobierno despótico y dictatorial, encubriendo su chulesca altanería bajo la falacia de la herencia recibida, las recomendaciones de la UE y la mayoría absoluta  otorgada por los españoles. Un gobierno de tradición genuinamente franquista. Heredero legítimo del “18 de JULIO”, de la Santa Cruzada, del Movimiento de Liberación Nacional, además, victorioso de la Guerra Civil y administradores de España como botín de guerra, durante la dictadura.
¿Qué hubiera pasado si en España si no hubieran conspirado contra la República? Con los datos históricos en la mano, no es difícil de responder. Situados en el año del final de la Segunda Guerra Mundial, el fascismo italiano, el nazismo alemán, habían sido borrados del mapa. Surgían los dos bloques por todos conocidos: El bloque soviético y las naciones con monarquías y repúblicas democráticas. España, hubiera o no participado en la guerra, tomaría parte de las democracias occidentales. La República ya fue un foco de vanguardia en el mundo, solo negado  por aquellos que la hicieron desaparecer. Hoy estaría al lado de los grandes y quizás entre los primeros tres puestos de la Unión Europea. La España conseguida  por la democracia española después de la muerte de Franco, sería un resultado nimio, si le añadimos una tradición de cuarenta años más de republicanismo.  ¿Quién rechaza tal obviedad? Quienes extirparon tal esperanza. Es decir, sus herederos legítimos: Franco, Fraga, Aznar t Rajoy.
Debemos de actuar. Democracia Real ¡Ya! De otro modo a Rajoy se le acaban sus perversas cuartadas (Herencia envenenada, dar confianza a los mercados y recomendaciones de las instituciones europeas), y seremos intervenidos de la peor forma posible. España no es de su propiedad.


DISPARATES PARA “RESACATAR” A ESPAÑA


TRECE  DISPARATES PARA “RESACATAR” A ESPAÑA DE LAS FAUCES DEL FRANQUISMO DEL PARTIDO POPULAR

1.    Invasión de la sede del BANCO CENTRAL EUROPEO, por una nutrida representación de “indignados españoles”, para que esta institución se comporte con la Unión Europea como la Reserva Federal de los EEUU.
2.    Ante el más que probable “recate” del Reino de España, boicot por parte de los altos funcionarios españoles, para que el Gobierno no presenta tan perversa solicitud, a las instituciones de la Unión.
3.    Retirada total por el Estado de la subvención pública a todos los centros privados concertados. Como consecuencia, toda esta financiación sería insuflada a la Enseñanza Pública. Aquellos que pudieran pagarla, quedarían en estos centros exconcertados y el resto pasaría a la Educación Pública.
4.    Aumento de los impuestos a las grandes empresas; homologándose con los países más avanzados de la Europa de tradición socialdemócrata.
5.    Suspender el Senado de forma transitoria; ahorrando todo el gasto de una cámara sin la cual el Estado funciona de igual manera.
6.    Todas los transacciones bancarias deben tener un objetivo productivo de creación de riqueza, crecimiento o creación de empleo; persiguiendo cualquier especulación.
7.    Perseguir la economía sumergida y fraude fiscal con medios de inspección, con firme voluntad de perseguir y hacer desaparecer esta lacra económicamente criminal.
8.    Todas las viviendas en poder de los bancos, pasarían a ser gestionadas por el Estado y puestas a disposición de la población a través de alquileres.
9.    Ni un solo desahucio más.
10. Todos los productos financieros (preferenciales) vendidos bajo engaño fehaciente, deben de ser restituidos a los defraudados.
11. Eficaz persecución del capital de origen español en los paraísos fiscales.
12. Subir los impuestos del alcohol; respetando el vino y la cerveza. De igual manera aumentar el impuesto del tabaco.
13. Todo el ahorro debe ser canalizado hacía la investigación, la educación, la sanidad y la dependencia. Columnas del Estado del Bienestar.