“PERIODISMO es publicar lo que alguien no quiere que publiques. Todo lo demás son relaciones públicas”. George Orwell puede ser perfectamente el autor de esta breve, concisa y demoledora cita. Periodista, ensayista, crítico y novelista, al autor inglés también se le atribuye la siguiente frase: “En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario”. Este Blog tiene la vocación de mostrar también la FOTOGRAFÍA COMO ARTE.
domingo, 5 de marzo de 2017
PAÍSES PROTESTANTES RICOS Y CATÓLICOS POBRES
América del Norte es protestante y rica y la del Sur católica y pobre. En Europa, con sus matices, ocurre igual. Incluso en el Hemisferio Sur; compara Australia con Filipinas. Si consultas la lista de los diez países del mundo con mayor renta per cápita, los diez con mayor bienestar social, los diez más democráticos, los diez más transparentes o los diez menos corruptos, verás que siete u ocho son protestantes. El protestantismo genera libertad y prosperidad. Veamos ahora por qué:
1) Educación. Con la Reforma Protestante del siglo XVI, el teólogo Martín Lutero planteó la necesidad de que la gente leyera la Biblia, y para ello se tuvo que hacer una gran campaña de alfabetización para instruir a un pueblo inculto. Pero en los países católicos con que el cura supiera leer ya era más que suficiente. Así, en el siglo XVIII en Inglaterra y Holanda la alfabetización alcanzaba ya al 70% de la población, mientras que en España o Portugal no llegaba ni siquiera al 10%.
2) Ciencia. Los países reformados, volcados en la lectura la Biblia, empezaron a interesarse por el estudio del mundo, de la naturaleza y de las estrellas, inspirados sin duda por libros como Génesis, Salmos y otros textos sacros. No es de extrañar que en estas naciones comenzaran a surgir científicos como setas. Pero en los países del sur de Europa la Inquisición quemaba en mitad de la plaza a los científicos por herejes y usaba sus trabajos para engrosar su catálogo de libros prohibidos.
3) Mentira. Para los protestantes la mentira es un pecado muy grave ya que se cita en los Diez Mandamientos junto al homicidio, el adulterio o el robo. Así, en Alemania, un político suele dimitir si se demuestra que ha mentido. En Estados Unidos puedes ir a prisión si entregas un cheque sin fondos. Pero en los países católicos, como Italia o Malta, es un pecado venial, un pecadillo, por tanto la mentira inunda la política, la administración y las finanzas y no puedes confiar en nadie.
4) Robo. En los países reformados se entendió claramente que el robo era muy grave, que todos los hombres eran iguales y que por tanto la propiedad privada era un derecho inalienable de todos los hombres, pero en los países de la Contrarreforma, mucho más apegados al Antiguo Régimen, la propiedad privada era un privilegio de la Corona, la nobleza y la Iglesia Católica. No en vano el comunismo triunfó en la católica Cuba. Nadie habría apoyado a Fidel Castro en Canadá.
5) Ética en el trabajo. Mientras que en los países católicos el trabajo es un castigo de Dios -al ser expulsado Adán del paraíso- y los oficios manuales tienen menos prestigio que los intelectuales, en los protestantes el trabajo no es malo: de hecho, Adán ya trabajaba en el Huerto del Edén (Génesis 2:15); ser barrendero es tan digno como ser cirujano y trabajar con excelencia y de forma ética también es una forma de honrar al Señor. Max Weber lo resumió: trabajo, ahorro y esfuerzo.
6) Capitalismo. Para la Iglesia Católica la riqueza es un estigma y la pobreza un signo de humildad y sencillez. El protestantismo, por su parte, entiende que el problema no es el dinero en sí sino el amor al dinero (1 Timoteo 6:10) y que de hecho ser rico no es incompatible con ser un buen creyente; ahí están los casos de José, Moisés, Daniel o Job, entre otros. No es casualidad que el capitalismo, la banca y los negocios hayan alcanzado sus máxima expresión en los países de la Reforma.
7) Democracia. En las naciones protestantes se apostó por la libertad y la democracia, y por una separación de los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Destaca Suiza, con su envidiable democracia directa. Por contra, los países del sur de Europa y las repúblicas iberoamericanas se ahogaron en un sinfín de monarquías absolutistas, fascismos, guerras civiles y golpes de estado que las condenaron a la pobreza y el atraso. El Vaticano es aún hoy la última teocracia de Europa.
8) Separación de iglesia-estado. Mientras que en las naciones protestantes se buscó dividir los poderes para que se contrapesen, la Iglesia Católica trata hasta la fecha de que el poder civil se someta al religioso. Así, Holanda pronto permitió la libertad de culto, en Escandinavia se desarrolló el parlamentarismo y Estados Unidos nació como un estado laico. En cambio, hasta hace muy poco en España se paseaba a Francisco Franco bajo palio y aún hoy en México manda el señor obispo.
9) Imperio de la ley. Para el teólogo Juan Calvino la ley -es decir, la Biblia– tenía la primacía pero para los católicos la primacía recaía en una institución (la Iglesia Católica), fuera de la cual no hay salvación y que era la encargada de interpretar la Biblia. Para la Reforma todos los ciudadanos son iguales, mientras que para la Iglesia Católica no sólo todos no eran iguales, sino que había incluso algunos que estaban dispensados de cumplir la ley (por ejemplo, con las famosas bulas).
10) Valores bíblicos. En resumen, las naciones protestantes se han inclinado por los principios bíblicos y las católicas por tradiciones humanas, muchas de las cuales no sólo son extrabíblicas sino incluso abiertamente antibíblicas. Es el contraste entre los valores del Libro versus los valores de ritos, procesiones e imágenes. Es la bendición que comporta para un pueblo apegarse a la Palabra versus la miseria, la hecatombe y la desolación que siempre aguardan fuera de Dios.
Post Scriptum:
Los países católicos son en general pobres y los pocos que son ricos constituyen la excepción que confirma la regla. Y, curiosamente, son los menos católicos de todos. Así pues, Irlanda, Bélgica, Luxemburgo, Liechtenstein o Austria son países muy desarrollados pero lo son gracias a la influencia de los protestantes estados vecinos. Igualmente, Francia o Mónaco son ricos en gran medida porque la Revolución Francesa y el laicismo limitaron mucho el poder de la Iglesia Católica allí.
JULIO ANGUITA: CASTA, PARÁSITOS Y DEPREDADORES
Expresidentes junto al rey Juan Carlos de Borbón
Podemos puso en
circulación el vocablo "casta" para definir al grupo social e
institucional que aparece cada día como protagonista exclusivo de la
corrupción generalizada. Sin embargo, la casta en puridad no es otra
cosa que el colectivo social beneficiario de los privilegios otorgados
por la Ley y el derecho consuetudinario.
Así y hasta la Revolución Francesa pertenecían a la casta la nobleza y,
el clero. En culturas antiguas, lo eran la casta sacerdotal, la de los
guerreros o la de los brahmanes en la India. Sin olvidar por su
excepcional carencia de derechos, a la casta de los parias. Lo que
realmente existe en España es una situación de privilegio, permisividad y
permanente vacatio legis. El primer escalón de los beneficiarios es el
innumerable colectivo de parásitos que, a imagen y semejanza de la
España de la Restauración, viven de las dádivas del poder político.
Son los asesores, cargos y funcionarios de libre designación que
confunden el funcionamiento en las empresas y organismos públicos. Son
la mayor expresión del clientelismo nepotista y correligionario. Los
últimos escándalos protagonizados por el Banco de España, el ministro de
Justicia, el presidente de Murcia y la actuación de determinados
fiscales obligan a una reflexión sobre la entidad y carácter de estos
hechos. Nuestro país es presa de un colectivo de depredadores que ha
elevado el latrocinio y la conculcación de la Ley a la categoría de
práctica habitual y amparada por integrantes de los tres Poderes del
Estado.
Objetivamente no constituyen una casta, ya que sus acciones dolosas no
se asientan en una legalidad. Pero sí son vividas por los autores y sus
círculos políticos. Ideológicos, mediáticos y hasta electorales como una
irresoluble cuestión de la condición humana cuando no como una práctica
que todo el mundo haría si pudiera porque no tiene nada de excepcional.
La sentencia de Nóos nos da una brillante exhibición de castas
cobijados bajo el paraguas protector del status...
Julio Anguita
Fuente: El Economista
lunes, 27 de febrero de 2017
LA MOVIDA MADRILEÑA
ARTÍCULO CENSUARA POR FACEBOOK
La tragicomedia de La Movida
Se da en Madrid, ciudad que expresa las mil y una formas de libertad, como consecuencia de su recién estrenada municipalidad democrática, progresista, intelectual y de izquierdas. Ayuntamiento tolerante, osado e imprudente, propiciador de toda expresión lúdica, cultural y artística; rompiendo el paradigma de los años setenta; administrador de los restos de la dictadura; generador del paso hacia la democracia. La Movida de los años 80, fue una trasgresión hecha contra la estética y la cultura lúdicas; consideradas hasta entonces inamovibles y políticamente correctas. Libre, espontánea, popular y contagiosa. Ya nada era lo que parecía. Lo sucio, lo cutre, lo feo, lo esperpéntico, lo desagradable… tomaba parte de un mismo lenguaje con infinidad de formas de expresarse. La Movida nadie la pensó. Su final supuso un suicidio colectivo, casi vegetativo. Sólo la ausencia de otra movida, permitió la supervivencia de sus protagonistas más significativos. Algunos permanecieron hasta hoy, como notarios que dan fe de lo que sucedió. De forma inconsciente, la Movida, quizás, fue la gran explosión de rebeldía contra la noción de cultura establecida, heredada de movimiento nacional. No hay duda que se constituyó como el primer hito lúdico, más que cultural, dentro del Madrid democrático y sobre todo invadiendo todos los rincones de la noche. Exageraban aquellos que llegaron a decir que fue: “la explosión de una generación creativa de todas las artes”. Pero, sin embargo, se acercan más a la realidad quienes opinaban que: “La Movida no era que los jóvenes se divertían después de la muerta de Franco”. Es verdad que no fue un movimiento intelectual ni político. Su principal impulso era la trasgresión y esto les llevó a inventar la noche madrileña. Y siempre de la mano de lo informal. La Movida tampoco representaba una actitud bohemia de la vida. Más bien era una expresión de lo burgués. Una clase media incipiente y aspirante a configurar la base social del futuro, que deseaba huir de posiciones de estética conservadora. Una nueva forma de relacionarse y de salir de marcha. Lejos de ser una elite, se nutría de una base social que sólo deseaba evadirse y pasar el fin de semana y las noches de la capital; viviendo la nueva aventura de la libertad y la espontaneidad. Fue un fenómeno que su lógica está en el binomio acción-reacción. Desaparece la represión y la censura sobre toda manifestación y surge la movida, el destape y la complicidad colectiva; dando rienda suelta a su creatividad. Sobre la evaluación objetiva de sus valores culturales, estéticos o éticos, es difícil pronunciarse. La ruptura con los valores estéticos impuestos por la dictadura, fueron reemplazados por otros estilos no exentos de críticas. No obstante de aquella movida, entre otros, han llegado hasta la actualidad, primera década del siglo XXI, el cine de Almodóvar y dos creadores que han obtenido el Premio Nacional de Fotografía, Ouka Leele y Alberto García-Alix. Fue un torbellino de manifestaciones. Todas ellas tuvieron un denominador común, la imagen y la estética; ruptura con todo lo que pudiera recordar la represión, la imposición y la censura, es decir, identificación con lo retro, lo carca, sin olvidarse de lo facha o el ser estrechos. Manifestaciones mostrando su desnudez en protesta contra cualquier aspecto. La sexualidad buscaba su natural lugar en todos los modos de expresión. Formas de vestirse, marcando lo exagerado y cromático. Se tomaban las calles, plazas y terrazas y todo tipo de local alternativo para llevar a cabo la exhibición más contestataria. La Movida se abría camino a través de la música. Canta-autores, solistas y conjuntos, donde las letras de las canciones, iban marcando en qué consistía aquella forma nueva de expresarse y divertirse. Aunque no se puede considerar como un movimiento propiamente intelectual, algunos poetas, creadores, estilistas, periodistas y escritores, se sumaron al ambiente, aportando su originalidad y en no pocas ocasiones su provocación y excentricidades. La fotografía irrumpió de forma estridente, provocativa y al límite de la estética y la cutrez. También los artistas de la imagen plasmaron el trasformismo como expresión de libertad y de trasgresión. Donde la creatividad era cómplice de la espontaneidad y la frescura. Lo especial ya no era lo establecido o académico, sino aquello que de forma genuina se creaba en las gélidas o bochornosas noches de Madrid con las tendencias de libertad. La Movida, también, fue capaz de integrar el nuevo cine disparatado, aunque realista y poco ortodoxo. Se sacralizaba la frivolidad y el optimismo. El atrevimiento superaba la raya de lo admitido, pero la tolerancia era cómplice de todo lo alternativo, donde la decadencia era maravillosa y casi todo era válido… La Movida madrileña escapó a cualquier escala de valores que la atrapara en prejuicios que pretendía abolir. Como expresión de libertad, la sensualidad y sexualidad, se manifestaron en todas sus formas sin pretensiones concebidas a priori. Fue una explosión de libre expresión sobre todo lúdica, que tampoco pretendía implantar un nuevo orden al margen de los cauces de la evolución de la Transición. No tuvo tintes políticos. La Movida fue la consecuencia de salir de marcha. El fin de semana y en no pocas ocasiones durante el resto de los días, era el tiempo donde lo lúdico tenía una nueva oportunidad de vivir la libertad. Y los lugares de encuentro se convertían en templo de diversión, donde cada cual era cada noche más… No se sabe exactamente, si libre, trasgresor, artista o algo que nunca había llegado a conseguir ser. La Movida era una proposición de sentirse libre como jamás lo habíamos sido. Escapa a cualquier consideración sobre los objetivos que consiguió, y si alguna vez se planteó alguna meta. Es vedad que se movía impulsada por su propia fuerza centrípeta. En ese girar estrepitoso y extravagante, se dejó acompañar de la droga, el alcohol y de hábitos estimulantes de diversa índole. Cada cual voló a sus propios paraísos perdidos y tierras prometidas… Cada cual vivió su propia movida. De otro modo no hubiera sido una movida lúdica. La Movida se consumió cada noche y se agotaba con ella, pero no la esperanza del día siguiente. Y como toda experiencia en libertad, cada cual hizo su propio balance. No sería sensato que alguien se le ocurriera encorsetarla en un análisis crítico para sacar no se sabe qué conclusiones. La Movida fue hija de la libertad y de la tolerancia, nacida en una ciudad ávida de alegría. Y tuvo que inventarla. Unos llegaron a donde iban y otros todavía no han encontrado el camino…
http://www.azperiodistas.com/la-movida-madrilena-retrato-de-una-epoca-y-de-una-ciudad/1682
La tragicomedia de La Movida
Se da en Madrid, ciudad que expresa las mil y una formas de libertad, como consecuencia de su recién estrenada municipalidad democrática, progresista, intelectual y de izquierdas. Ayuntamiento tolerante, osado e imprudente, propiciador de toda expresión lúdica, cultural y artística; rompiendo el paradigma de los años setenta; administrador de los restos de la dictadura; generador del paso hacia la democracia. La Movida de los años 80, fue una trasgresión hecha contra la estética y la cultura lúdicas; consideradas hasta entonces inamovibles y políticamente correctas. Libre, espontánea, popular y contagiosa. Ya nada era lo que parecía. Lo sucio, lo cutre, lo feo, lo esperpéntico, lo desagradable… tomaba parte de un mismo lenguaje con infinidad de formas de expresarse. La Movida nadie la pensó. Su final supuso un suicidio colectivo, casi vegetativo. Sólo la ausencia de otra movida, permitió la supervivencia de sus protagonistas más significativos. Algunos permanecieron hasta hoy, como notarios que dan fe de lo que sucedió. De forma inconsciente, la Movida, quizás, fue la gran explosión de rebeldía contra la noción de cultura establecida, heredada de movimiento nacional. No hay duda que se constituyó como el primer hito lúdico, más que cultural, dentro del Madrid democrático y sobre todo invadiendo todos los rincones de la noche. Exageraban aquellos que llegaron a decir que fue: “la explosión de una generación creativa de todas las artes”. Pero, sin embargo, se acercan más a la realidad quienes opinaban que: “La Movida no era que los jóvenes se divertían después de la muerta de Franco”. Es verdad que no fue un movimiento intelectual ni político. Su principal impulso era la trasgresión y esto les llevó a inventar la noche madrileña. Y siempre de la mano de lo informal. La Movida tampoco representaba una actitud bohemia de la vida. Más bien era una expresión de lo burgués. Una clase media incipiente y aspirante a configurar la base social del futuro, que deseaba huir de posiciones de estética conservadora. Una nueva forma de relacionarse y de salir de marcha. Lejos de ser una elite, se nutría de una base social que sólo deseaba evadirse y pasar el fin de semana y las noches de la capital; viviendo la nueva aventura de la libertad y la espontaneidad. Fue un fenómeno que su lógica está en el binomio acción-reacción. Desaparece la represión y la censura sobre toda manifestación y surge la movida, el destape y la complicidad colectiva; dando rienda suelta a su creatividad. Sobre la evaluación objetiva de sus valores culturales, estéticos o éticos, es difícil pronunciarse. La ruptura con los valores estéticos impuestos por la dictadura, fueron reemplazados por otros estilos no exentos de críticas. No obstante de aquella movida, entre otros, han llegado hasta la actualidad, primera década del siglo XXI, el cine de Almodóvar y dos creadores que han obtenido el Premio Nacional de Fotografía, Ouka Leele y Alberto García-Alix. Fue un torbellino de manifestaciones. Todas ellas tuvieron un denominador común, la imagen y la estética; ruptura con todo lo que pudiera recordar la represión, la imposición y la censura, es decir, identificación con lo retro, lo carca, sin olvidarse de lo facha o el ser estrechos. Manifestaciones mostrando su desnudez en protesta contra cualquier aspecto. La sexualidad buscaba su natural lugar en todos los modos de expresión. Formas de vestirse, marcando lo exagerado y cromático. Se tomaban las calles, plazas y terrazas y todo tipo de local alternativo para llevar a cabo la exhibición más contestataria. La Movida se abría camino a través de la música. Canta-autores, solistas y conjuntos, donde las letras de las canciones, iban marcando en qué consistía aquella forma nueva de expresarse y divertirse. Aunque no se puede considerar como un movimiento propiamente intelectual, algunos poetas, creadores, estilistas, periodistas y escritores, se sumaron al ambiente, aportando su originalidad y en no pocas ocasiones su provocación y excentricidades. La fotografía irrumpió de forma estridente, provocativa y al límite de la estética y la cutrez. También los artistas de la imagen plasmaron el trasformismo como expresión de libertad y de trasgresión. Donde la creatividad era cómplice de la espontaneidad y la frescura. Lo especial ya no era lo establecido o académico, sino aquello que de forma genuina se creaba en las gélidas o bochornosas noches de Madrid con las tendencias de libertad. La Movida, también, fue capaz de integrar el nuevo cine disparatado, aunque realista y poco ortodoxo. Se sacralizaba la frivolidad y el optimismo. El atrevimiento superaba la raya de lo admitido, pero la tolerancia era cómplice de todo lo alternativo, donde la decadencia era maravillosa y casi todo era válido… La Movida madrileña escapó a cualquier escala de valores que la atrapara en prejuicios que pretendía abolir. Como expresión de libertad, la sensualidad y sexualidad, se manifestaron en todas sus formas sin pretensiones concebidas a priori. Fue una explosión de libre expresión sobre todo lúdica, que tampoco pretendía implantar un nuevo orden al margen de los cauces de la evolución de la Transición. No tuvo tintes políticos. La Movida fue la consecuencia de salir de marcha. El fin de semana y en no pocas ocasiones durante el resto de los días, era el tiempo donde lo lúdico tenía una nueva oportunidad de vivir la libertad. Y los lugares de encuentro se convertían en templo de diversión, donde cada cual era cada noche más… No se sabe exactamente, si libre, trasgresor, artista o algo que nunca había llegado a conseguir ser. La Movida era una proposición de sentirse libre como jamás lo habíamos sido. Escapa a cualquier consideración sobre los objetivos que consiguió, y si alguna vez se planteó alguna meta. Es vedad que se movía impulsada por su propia fuerza centrípeta. En ese girar estrepitoso y extravagante, se dejó acompañar de la droga, el alcohol y de hábitos estimulantes de diversa índole. Cada cual voló a sus propios paraísos perdidos y tierras prometidas… Cada cual vivió su propia movida. De otro modo no hubiera sido una movida lúdica. La Movida se consumió cada noche y se agotaba con ella, pero no la esperanza del día siguiente. Y como toda experiencia en libertad, cada cual hizo su propio balance. No sería sensato que alguien se le ocurriera encorsetarla en un análisis crítico para sacar no se sabe qué conclusiones. La Movida fue hija de la libertad y de la tolerancia, nacida en una ciudad ávida de alegría. Y tuvo que inventarla. Unos llegaron a donde iban y otros todavía no han encontrado el camino…
http://www.azperiodistas.com/la-movida-madrilena-retrato-de-una-epoca-y-de-una-ciudad/1682
RAJOY A LA CÁRCEL
El famoso presentador televisivo que además es cómico y músico Jose Miguel Monzón conocido como "El gran Wyoming" ha concedido una entrevista a Malaga Hoy en la que repasa la actualidad del país mientras vuelve el conocido programa "El intermedio" de La Sexta vuelve a las pantallas.
En la entrevista Wyoming dice que "España es un país muy especial" ya que "estamos educados en el pillaje", solo hay que tener en cuenta que "el presidente del Gobierno estaría en la cárcel de vivir en cualquier otro país, y a la gente no sólo le parece mal que ese hombre esté en la calle, encima le vota".
Segun Wyoming, "este país ha nacido con una tara mental", y añade que "aquí se valora mucho la picaresca", de lo que pone como ejemplo "que Mario Conde esté en la televisión dando clases de ética cuando ha estafado a muchísimos pensionistas".
Continúa diciendo que "a la gente parece que le gusta la corrupción. De hecho, luego no lo condena", y afirma que "si muchos tuvieran la oportunidad de meter mano, creo que lo harían". "No hay mayor encuesta que unas elecciones generales, y el partido más votado es el más delincuente de todos".
Por último, Wyoming dice que está "desmoralizado porque llevo diez años denunciando en mi programa muchas cosas y no pasa nada" mientras "están todos de vacaciones, en sus yates, en sus fincas y en sus mansiones".
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