viernes, 26 de abril de 2019

OTRAS ECONOMÍAS SON POSIBLES


Unos 200 economistas firman
un manifiesto de apoyo a
Unidos Podemos



Pablo Iglesias y Alberto Garzón





20/06/2016 - 16:45

Los 177 economistas son de universidades de todo el mundo y han firmado un manifiesto en el que apoyan públicamente la candidatura electoral de Unidos Podemos para las elecciones del 26 de junio, asegurando que su programa económico es "capaz de conjugar con solvencia y rigor los desafíos del presente y los retos del futuro".

En el texto, que recoge Europa Press, economistas de prestigio internacional como Thomas Piketty, Ann Pettifor, Robert Pollin o Amit Bhaduri, entre otros, critican las "consecuencias devastadoras" que las políticas de austeridad fiscal y devaluación salarial han tenido en Europa y en España, ya que han "prolongado innecesariamente la recesión" a la vez que generaban una "enorme fractura social".

"Nos han conducido a una década perdida", llegan a asegurar, advirtiendo de que nuevos recortes "como promete el PP a Bruselas" provocarían un "coste económico y social muy elevado", y abogando por tanto por terminar con estas políticas de austeridad y dar "un giro" hacia una política expansiva como piden instituciones como el Banco Central Europeo (BCE) o la OCDE.
Renegociar el déficit público

En concreto, los 177 firmantes del manifiesto 'Poner punto y final a las políticas de austeridad en España para abrir un nuevo tiempo en Europa' reclaman revertir los recortes en sanidad, educación, dependencia e I+D+i; garantizar empleos "estables y de calidad" derogando "las últimas reformas laborales" y alumbrando un nuevo marco de relaciones laborales "más democrático y equilibrado"; y apostar por una transición energética.


Igualmente, creen que hace falta "exigir alto y claro" a la Unión Europea una renegociación del ritmo de reducción del déficit público y, a medio plazo, una "profunda reforma" del Pacto de Estabilidad y Crecimiento para "garantizar su flexibilidad en función del ciclo económico".


"Un cambio de gobierno en España es un primer paso, fundamental, para iniciar el cambio en la Eurozona. Consideramos que (el programa de Unidos Podemos) servirá para poner punto final a las políticas de austeridad en España y, con ello, también para abrir un nuevo tiempo en Europa", concluye el manifiesto.


Entre los españoles que han respaldado el texto se cuentan el catedrático de la Universitat Pompeu Fabra Vicenç Navarro, la catedrática emérita de la Universidad de Barcelona Marina Subirats o el exrector de la Universidad Complutense de Madrid Carlos Berzosa.
"Lo que es bueno para España es bueno para Europa"


En declaraciones a los medios a las puertas del Congreso, el responsable económico de Podemos, Nacho Álvarez, ha agradecido a los firmantes del manifiesto --"Todos de enorme solvencia y gran rigor"-- el apoyo a la candidatura de izquierdas.


"Lo que es bueno para Europa es bueno para España y al revés. Y, ante la incertidumbre que tenemos esta semana con el 'Brexit', esto es un mensaje que debe resultar claro y evidente para todo el mundo: terminar con las políticas de austeridad en Europa es una necesidad; abrir un nuevo tiempo en Europa es una necesidad. Esta causa no es propia de Podemos, sino de todos los pueblos de Europa", ha añadido.


OTROS ECONOMISTAS AL MARGEN DEL RÉGIMEN DEL 78



miércoles, 24 de abril de 2019

LA IZQUIERDA Y SU PIEDRA FILOSOFAL HOY



Foto: Alejandro Taracena Cobo


Por Isidoro Gracia

Exdiputado

La izquierda pierde terreno, la cultura del consumo y el individualismo extremo avanzan, en su misma esencia tiene la solución, hasta dos piedras filosofales: el combate a la desigualdad y el internacionalismo.

Para los alquimistas la piedra filosofal era una sustancia ideal mediante la cual todos los metales comunes podían transformarse en oro y plata, esa sustancia imaginaria también podía curar toda clase de males. Los discursos y propuestas de la izquierda, incluso los más moderados socialdemócratas, tropiezan con el innato egoísmo de los que creen que pueden perder algo a manos de otros menos afortunados (parados, inmigrantes, pobres) y con la aparentemente imparable globalización, pilotada por multinacionales y grandes especuladores.

Para buscar la fórmula ni siquiera hace falta circunscribirse a un socialismo científico que, defendiendo la intervención del estado en la dirección de la política económica, la considera compatible la propiedad y administración privada de los medios de producción, puede ser referencia lo mantenido por un liberal como Tockeville: "Nos hemos creído que somos libres porque las leyes nos dicen que lo somos” “…es muy peligroso creer que ese es el único requisito o condición”.

A base de electrodomésticos, modas, entretenimiento y espectáculos, muchos individuos (multitud) han vendido el contrato social, en virtud del cual se admite la existencia de una autoridad, unas normas morales y unas leyes a cumplir, a cambio de protección y bienestar garantizados por el Estado. Y se creen libres porque pueden consumir según sus deseos y capacidad económica, pero su nuevo dios menor, el mercado, y sus sumos sacerdotes, los grandes especuladores, les han ocultado que hay muchas cosas que se pueden comprar, pero unas pocas e importantes no tienen precio, como la educación, la sanidad y la protección social, y solo se garantizan para todos desde un Estado o instituciones supraestatales fuertes.

En un mundo en el que, según la estadística de Credit Suisse, desde 2015 el 1% más rico tiene tanto patrimonio como todo el resto del mundo junto, es en esos pocos, pero importantes temas donde el discurso y propuestas de la izquierda tienen su primera piedra filosofal: LA LUCHA CONTRA TAN TREMENDA DESIGUALDAD. Aunque a duras penas, la izquierda ha dejado un legado en las mentalidades europeas: el de las instituciones del Estado de Bienestar, en aquellas sociedades donde todavía se conservan. Dichas instituciones son el gran objetivo que intentan destruir las fuerzas de las nuevas derechas. Para la nueva izquierda el mantenerlas es el punto de partida, forma parte de la esencia de su identidad y de sus dos primeros e irrenunciables valores: LIBERTAD E IGUALDAD.

Desde su nacimiento la izquierda ha defendido que existían sustancialmente dos clases sociales: la clase de los que viven de su trabajo y la de los viven del trabajo de los demás, en el mundo de la globalización esto no ha cambiado. Lo que al principio se identificaba como explotada clase obrera, a la vista de la pirámide de distribución de la riqueza descrita por Credit Suisse, hoy puede definirse como explotadas clases baja y media, es muy evidente que su ubicación geográfica es una seña de identidad de menor importancia.


Que la neoderecha recurra a resucitar la vieja fórmula de los nacionalismos, no deja de ser una estrategia de los acaparadores locales que pertenecen al mencionado 1%, frente a sus competidores externos del capitalismo globalizado y simultáneamente un intento de fraccionar la masa de los explotados conscientes de serlo por aquello del divide y vencerás. La segunda piedra filosofal con la que la izquierda puede afrontar esa estrategia figuró siempre en su arsenal identitario: EL INTERNACIONALISMO. El que algunas fuerzas políticas se definan como nacionalistas de izquierdas, es una contradicción en sus propios términos, ambos vocablos son tan incongruentes entre sí como subir el SMI desde 900 a 850 €.