lunes, 28 de enero de 2019

VENEZUELA, NO HAY SALIDA BUENA




Por Isidoro Gracia

En octubre de 2012 busqué explicación a las victorias electorales de Chávez, lejos de lo que se publicaba en casi todos los medios de comunicación en Europa y la encontré, hoy no encuentro salida buena.

Tengo que iniciar la reflexión indicando, que por el entorno europeo de noticias y opinión publicada con el que me desayunaba todas las mañanas y me acostaba todas las noches, yo estaba convencido que los venezolanos ya vivían una situación de cuasi dictadura, violencia ciudadana inaguantable y expolio de las riquezas del país con las mayores reservas mundiales contrastadas de petróleo. Hoy las noticias de los mismos medios abundan sobre las posiciones de intolerancia y autoritarismo institucional del “Estado Bolivariano”, hacia lo que parece es la mayoría de sus ciudadanos y cualquier ente que no esté en el entorno más próximo del “madurismo” (más adelante explicaré porque no aplico el término chavismo).

Entonces la amplia ventaja democráticamente ganada, frente a una oposición unida y con, al menos aparentemente, un buen candidato, me produjo una cierta sorpresa. Esto me motivo a buscar información del porqué del resultado en fuentes lo más próximas posibles al terreno y ajenas a los contendientes. Las encontré en los comunicados y publicaciones de la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Según esas fuentes, en Venezuela la pobreza se había reducido, durante la presidencia del Sr. Chávez, a la mitad, los indigentes que vivían en las calles en dos tercios de los que existían antes, las diferencias de ingresos entre ricos y pobres y el desempleo urbano también se habían dividido por dos. Respecto a otro de los factores básicos de supervivencia la alimentación, la malnutrición infantil se había situado por debajo de casi todos los países de su entorno geográfico.

La conclusión era obvia, a las presiones exteriores y medidas coercitivas, especialmente de EEUU, los gobiernos del chavismo respondían redistribuyendo la riqueza entre las clases más desfavorecidas de su país y manteniendo el control de algunos sectores estratégicos. Como quiera que cuando los partidos socialdemócratas europeos redistribuían la riqueza generada y mantenían el control público en sectores estratégicos, también ganaban las elecciones, a pesar de la mala prensa de que sufrían, prensa en manos de las grandes corporaciones privadas, que como ahora, mantenía que lo público era menos eficiente, el Sr. Chávez ganaba elecciones por las mismas causas que las ganaban los socialdemócratas en Europa.

La respuesta de Maduro y su entorno a sus problemas, no ha sido continuar con las políticas de Chávez de redistribuir riqueza, sino crear una nueva clase alta (judicial, militar y familiar), a la que enfrentar con la dominante anterior, sobre todo económica, que le cuestiona, y buscar alianzas con imperios competidores del norteamericano. Y la cuestión es esa: Ningún imperio es bueno, ni para el pueblo de Venezuela, ni para el resto del mundo, y las dictaduras y sus trampas anti democráticas, son nefastas para la mayoría de los ciudadanos de los pueblos que las sufren y los venezolanos hoy son víctimas de imperialismo y dictadura simultáneamente.

Yo no estoy por cambiar el actual titular del Imperio por ningún otro titular imperialista, y lo que hoy está en juego, principalmente por errores de Maduro y su equipo, errores que estoy seguro que con Chávez no se cometerían, por lo cual es el nuevo dirigente imperial, el que influye y controla las riquezas y geografía de Venezuela.

Hoy ya no hay solución buena, como mucho buscar fórmulas para que la sangre y el hambre se mida en términos lo menos graves posibles.


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